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Unicornios: de la fantasía a la realidad

Santiago, Chile. 28 agosto, 2019. Según trascendió durante los últimos días, Argentina tiene seis start-ups de US$ 1.000 millones (Globant, MercadoLibre, Despegar, OLX, Prisma, y Auth0) más conocidos como unicornios en Silicon Valley, y Chile solo una -Crystal Lagoons-, cifra que extraña a muchos sobre todo considerando que somos de los países más desarrollados de la región.

Algunos expertos señalan que las razones de esta realidad tienen relación con la idiosincrasia del país vecino, tamaño del mercado, la necesidad de mejorar la situación económica, etc. Sin embargo, esas razones sólo explicarían una baja tasa de actividad emprendedora en el país, lo que no se ajusta a la realidad.

En Chile tenemos grandes iniciativas que ayudan con el surgimiento de emprendimientos. Es el caso de StartUp Chile, diferentes incubadoras de negocios, nuevos fondos de inversión con especial interés en el venture capital, o incluso programas de televisión como Nada te Detiene. Todas las anteriores, muy buenas iniciativas que buscan dar visibilidad, capital y mentorías a distintos emprendedores del país y que hoy posicionan a Chile como el con mayor actividad emprendedora a nivel OCDE y el tercero a nivel mundial.

En este punto nos damos cuenta de que el problema no está en el surgimiento de los nuevos negocios, sino en el desarrollo de ellos. Porque tal como se ha expuesto en medios nacionales, Tinder podría haber sido chilena, y este es el caso de muchas otras ideas. No nos olvidemos que empresas como Cornershop, solo por dar un ejemplo, han recibido inversiones millonarias de fondos internacionales, obligando a las buenas ideas, a buscar mejores oportunidades en el extranjero, cuando podrían crecer más dentro del país, antes de saltar fuera.

Hay toda una cadena de apoyo que es necesaria para que aquellos emprendimientos que están recién naciendo, lleguen a valer algún día más de US$ 1.000 millones. Las cifras en el país están al alcance de todos, el 8% de los emprendimientos no superan los primeros 42 meses de vida, por lo que hay un mea culpa que debemos hacer sobre lo que no estamos entregando para que esa realidad cambie.

En Argentina ya asumieron ese problema y aprobaron la Ley de Emprendedores, que entre otras cosas, entrega beneficios tributarios para que empresas nacionales inviertan dentro del país: según la ley, se podrán descontar del impuesto a las ganancias el 75% de las inversiones realizadas, siempre y cuando el monto no supere el 10% de la ganancia neta anual.

Necesitamos un marco legislativo que beneficie el desarrollo de los emprendimientos, además de generar iniciativas que estén enfocadas especialmente en aquellos negocios que tienen más de tres años de funcionamiento. Solo de esta manera lograremos que las buenas ideas se queden dentro del país, porque si hay algo de lo que sí estamos seguros es que el emprendimiento es una práctica que nos hace bien.

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Unicornio hace que su teléfono o auto funcione más tiempo

San Francisco, EE.UU. 21 agosto, 2019. Gene Berdichevsky fue uno de los primeros miembros del equipo de Tesla. Ahora está construyendo su propia empresa, Sila Nanotechnologies, un unicornio valorado en más de mil millones de dólares. Startup que parece que nos abastecerá de combustible para viajar por las carreteras o por el aire.

Berdichevsky apareció recientemente como invitado en el Podcast de Dealmakers. Durante su entrevista, compartió su viaje, construyendo su primer auto solar, y cómo recaudó cientos de millones de dólares para su propia empresa de tecnología que está creciendo a un ritmo impresionante.

Miles de kilómetros y el diseño de su propia educación

Nació cerca del Mar Negro en Ucrania, pasó un tiempo en San Petersburgo, Rusia, e incluso vivió al norte del círculo polar ártico durante cinco años. Todo antes de aterrizar con su familia en Richmond, Virginia, y asistir a la Universidad en California.

Gene tuvo la suerte de crecer en una familia emprendedora y ver a su padre crear su propio negocio. Sus padres eran ingenieros de software y trabajaban en submarinos nucleares.

Entonces, la única cosa que dijo que sabía era: “Definitivamente no iba a ser ingeniero de software”. Le gustaban mucho las matemáticas y las ciencias. Eso le llevó a estudiar ingeniería mecánica.

Durante su primer año en Stanford, se involucró en el proyecto del auto solar. Los estudiantes competían para construir un auto alimentado por energía solar y correr a través del país, 3.700 km, desde Chicago hasta Los Angeles.

El equipo de Gene construyó el chasis del auto desde cero, construyó una carrocería de fibra de carbono, y lo alimentó con una batería con casi la misma energía que el tostador de su cocina.

Eso fue todo. Se enamoró de la energía, de la resolución de problemas y de la construcción, y se sintió muy animado por haber fabricado algo desde cero.

Dominando la energía

Berdichevsky obtuvo un master en ingeniería energética en Stanford. Realmente no existía tal programa en ese momento. Así que, preparó su propio currículum. Se sumergió en los materiales, la física de los semiconductores, la mecánica cuántica y la energía solar.

Muchas personas están luchando con la decisión de ir a la universidad. Así que, ¿por qué ir, e incluso crear tus propios estudios, cuando en estos días puedes obtener en línea todo lo que quieres saber?

Al igual que con muchos de los otros fundadores de startups de gran éxito que han salido de Stanford, Gene se dió cuenta que la red a la que uno tiene acceso allí es muy valiosa. Algunas de esas personas todavía trabajan con él en Sila hoy en día. También le da valor al aprender de sus compañeros.

Problemas con Tesla y la batería

Al final de su tercer año, Gene se convirtió en el séptimo empleado de Tesla como líder tecnológico para el desarrollo arquitectónico de sistemas de baterías.

No es ningún secreto que Tesla tuvo muchos desafíos iniciales. Comenzaron literalmente superpegando las baterías de notebooks para hacer el paquete de baterías.

Luego, con la seguridad, la principal preocupación era evitar las fallas aleatorias de las baterías. Incluso con una baja probabilidad, al utilizar 10.000 baterías para hacer funcionar un solo vehículo, hay que esperar que esto suceda y anticiparse a ello.

Tesla creció de unas 10 personas cuando Berdichevsky empezó allí, a unas 300 cuando se retiró. Alrededor de 30 veces en sólo cuatro años. Tesla ahora tiene más de 45.000 empleados con una capitalización de mercado de US$ 40.000 millones.

Su gran lección en Tesla fue que como fundador de una startup, uno quiere ir tras problemas realmente grandes. Irónicamente, Gene dice que a veces es más fácil resolver un problema realmente grande que uno más pequeño. Para empezar, te permite atraer un talento impresionate. También es muy gratificante y reduce la competencia.

En Tesla, él vio que hay que estar dispuesto a hacer cosas que el mundo no cree que sean posibles. Esto requiere una mentalidad y una cultura de autosuficiencia en la que uno está dispuesto a hacer muchas cosas internamente, es deci, dentro de la misma empresa.

El espíritu empresarial

Desde el día que entró en Tesla, Gene dice que su cerebro ya estaba obsesionado con “¿Cómo puedo empezar mi propia empresa? ¿Cómo construyo algo así?” Incluso había escrito un plan de negocios para fabricar autos eléctricos en el mercado estadounidense en su tercer año en Stanford.

Luego pasó un tiempo en Sutter Hill Ventures, donde entendió el “lente” que utiliza un inversionista para identificar a los empresarios que tienen el potencial para el éxito. Los ingredientes clave y la forma en que se utiliza ese lente para identificar los patrones incluyen lo siguiente:

1) Grandes mercados definidos por una gran distribución

2) Un producto fuerte que captura el valor

3) Creación de equipos equipados para resolver problemas técnicos complejos

Gene viajó por el mundo encontrándose con muchos inversionistas. Y durante su tiempo con Sutter Hill Ventures, fue que conoció a su futuro cofundador, Gleb Yushin. Poco después, Alex Jacobs, ex colega de Gene en Tesla, se unió a ellos como el tercer cofundador de Sila Nano.

Después de múltiples conversaciones y de entender el valor que cada uno de ellos trajo a la mesa, comenzaron con un laboratorio de 90 m2 en un sótano en Georgia Tech y así nació Sila Nanotechnologies.

Financiando de la próxima disrupción

Inmediatamente después de formar el equipo salieron a recaudar fondos. Tenían una gran ventaja y era la propiedad intelectual que Gleb había acumulado, que incluía seis patentes y cuatro años de datos técnicos sobre el problema que querían resolver.

Sabían que la tecnología era totalmente compatible y tenían una clara comprensión del camino a seguir, dados los años de experiencia en Tesla de Gene y su cofundador Alex.

Salieron y levantaron una ronda de la Serie A con Sutter Hill y Matrix como co-líderes. Ambos han seguido invirtiendo en todas las rondas.

La última ronda de financiamiento de Sila fue una ronda de US$ 170 millones liderada por Daimler. Hasta ahora han recaudado alrededor de US$ 295 millones.

El posicionamiento de la empresa fue crítico ya que mucha gente había perdido dinero en compañías de baterías. Desde el primer día tuvieron muy claro que no eran una empresa de baterías, sino una empresa de tecnología que fabrica materiales para baterías. Las baterías son un mercado de bajo margen, pero los materiales tienen un mercado muy saludable, ya que cuanto mejor sea el producto, mayores serán las ventas.

Ahora la valorización de la empresa está por sobre los US$ 1.000 milloness, donde la narración de historias desempeñó un papel importante. Esto es ser capaz de comunicar la esencia del negocio en 15 a 20 laminas; Guy Kawasaki dice que no deben ser más de 10 e incluso con fondo negro siguiendo la regla 10, 20, 30 (10 laminas, 20 minutos, fuentes tamaño 30). Otro buen ejemplo para emprendedores es la plantilla de Peter Thiel, quien fue el primer inversionista ángel en Facebook con un cheque de US$ 500.000 que convirtió en más de US$ 1.000 millones en efectivo.

Sila Nanotechnologies

Durante los primeros días, los cofundadores pudieron reclutar a un grupo de talentosos ingenieros para que se unieran al equipo y desde allí comenzaron a construir la empresa.

Su modelo de negocio gira en torno a la invención, desarrollo, fabricación y venta de su producto.

En este sentido, su producto es un polvo que sustituye al polvo de grafito en las baterías de iones de litio. Cuanto más eficientemente pueda almacenar el litio, menos material necesitará para la misma cantidad de energía. El material de Sila Nano puede almacenar energía de forma más densa, dándole más energía a un volumen y peso similares.

Sila con su material puede reducir el peso de la batería en aproximadamente un 20% o aumentar las reservas de energía en aproximadamente un 20%. Lo que significa que los vehículos tienen el potencial de ir un 20% más lejos.

Consideremos que cada vehículo eléctrico necesitará entre 15 y 20 kilos de este material. Piense en el futuro, dentro de unos años, cuando todos los vehículos sean eléctricos. Se trata de un mercado de 100 millones de vehículos nuevos al año. Con 20 kilos por auto, serían 2.000 millones de kilos de este material totalmente nuevo en el mundo que hay que producir cada año. Pero, no olvidemos que este modelo de negocios se basa en el actual, es decir, en que se continuaran vendiendo autos a las personas. El cambio que viene es que los autos autónomos (eléctricos también) reducirán drásticamente esa cifra de 100 millones de autos nuevos al año, a probablemente 10 millones, igual es una cifra interesante.

Este material también podría ser utilizado para alimentar nuevos taxis aéreos, y cambiar la forma en que viajamos, y la industria aeroespacial.

Sila ha estado creciendo alrededor de un 40-50% cada año durante los últimos cinco años, y no hay indicios de que eso se vaya a frenar en un futuro próximo.