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Redes de vigilancia operadas por China se extienden por toda Latinoamérica

Santiago, Chile. 7 agosto, 2019. En la película Fast and Furious 6, Londres tiene una sala de control central con acceso en directo a todas las cámaras de la ciudad, y que puede ofrecer conexiones remotas. En las películas de Bourne, el personal de la CIA en los EE.UU. puede llamar rutinariamente imágenes en vivo de ciudades de todo el mundo.

A los productores de cine no se les ocurrieron estas ideas por su propia cuenta. Ya en 2006, el Reino Unido fue descrito en la prensa nacional como “la nación más espiada del mundo”, y los investigadores académicos afirmaron que los londinenses eran fotografiados por los sistemas de vídeovigilancia no menos de 300 veces al día.

Así es que al menos en las principales ciudades occidentales, la sociedad de la vigilancia está aquí.

En realidad no tanto, al menos cuando se trata de Londres, Berlín, Nueva York y otros lugares. Hoy en día lo mas común es ver a los investigadores, después de un incidente, atravesar un largo proceso de identificación de cámaras que podrían ser útiles, contactando a sus operadores (típicamente pequeñas organizaciones del sector privado, en Occidente), consiguiendo grabaciones potencialmente relevantes (si es que existen), convirtiéndolas en formatos utilizables y, a continuación, revisando horas y horas de vídeo antes de descubrir algo. Incluso entonces, muchas de las imágenes de CCTV no son lo suficientemente buenas ni siquiera para que personas entrenadas identifiquen caras, y mucho menos ayuda el software de reconocimiento facial con sus famosas altas tasas de error. Normalmente no hay ninguna opción para el acceso remoto en tiempo real.

En el Reino Unido, la policía ha llevado a cabo pruebas limitadas de sistemas de reconocimiento facial, pero esto ha suscitado una intensa oposición y los desafíos legales son importantes.

Algunos lugares están más avanzados que otros

Pero olvidemosnos de Londres, Berlín y Nueva York. Consideremos en cambio la remota ciudad argentina de San Salvador de Jujuy, a casi 1.600 km de la capital, en el extremo noroeste de Argentina. En marzo, el gobierno provincial de Jujuy selló un acuerdo de US$ 30 millones con el gigante chino de redes ZTE para un sistema integrado de cámaras, centros de monitoreo e infraestructura de telecomunicaciones. El ministro de seguridad provincial, Ekel Meyer, declaró que el sistema, que se instalará a partir de septiembre, incluirá reconocimiento facial.

Y Jujuy no es un caso aislado. En Ecuador, durante 2011, el gigante de redes chino Huawei y la estatal China National Electronics Import and Export Corporation implementaron un sistema gubernamental de más de 4.000 cámaras. El gobierno uruguayo anunció en febrero que aceptaría una donación china de 2.100 cámaras Huawei para ser instaladas en cuatro ciudades. Bolivia ha comprado un sistema de vigilancia chino de 600 cámaras. Y en Santiago de Chile drones se suman a la (UOCT Unidad Operativa de Control de Tránsito) para el control de tránsito en la capital.

Todos estos sistemas ofrecen, de hecho, acceso remoto en tiempo real. Incluso pueden “prevenir crímenes antes de que ocurran”, según sus creadores, identificando a las personas buscadas mediante el reconocimiento facial. Y no puede haber muchas dudas de que los operadores de inteligencia de China podrían acceder a estas imágenes si quisieran: La Ley de Inteligencia Nacional de China exige que las empresas con sede en China cooperen con el gobierno.

No son sólo las cámaras. Huawei, ZTE y otras empresas chinas han suministrado muchos de los teléfonos inteligentes utilizados por los latinoamericanos hoy en día, y muy a menudo la infraestructura de red a la que se conectan los teléfonos. Los teléfonos inteligentes presentan una inmensa oportunidad de vigilancia en cualquier lugar y aún más en América Latina, donde muchas personas no tienen computadores y su teléfono inteligente es su único dispositivo en red.

No olvidemos los autos, los asistentes de voz, los medidores inteligentes y el resto

De hecho, las cámaras pronto pueden ser sólo la guinda del pastel de la vigilancia. Según un estudio reciente del CSIS (Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales), con sede en Washington:

Los autos fabricados en China informarán automáticamente la historia de la ubicación y potencialmente incluso los datos de los pasajeros. Los sistemas inteligentes para el hogar fabricados en China y utilizados en la región potencialmente podrán informar sobre quién estuvo en el hogar y cuándo. La ubicuidad de los dispositivos diseñados y fabricados por China y utilizados en América Latina … crearán así oportunidades sin precedentes para que el gobierno chino, con influencia sobre las empresas chinas, recopile datos detallados sobre la vida de prácticamente todas las personas de la región y transmita la información de forma segura a través de arquitecturas de telecomunicaciones fabricadas en China …

Cualquiera que piense que tales ideas son descabelladas debería considerar que muchas de estas capacidades ya existen. Los autos modernos tienen sistemas de manos libres y de navegación por satélite que podrían actuar fácilmente como micrófonos y dispositivos de rastreo, y las conexiones de datos de los automóviles pronto serán universales. Los sistemas de control de voz para hogares inteligentes ampliamente vendidos permiten a los centros de datos remotos acceder a grandes cantidades de datos de los usuarios.

La diferencia entre el primer mundo de hoy y Latinoamérica en el futuro es que todos los asistentes de voz, los sistemas de automóviles, los teléfonos inteligentes y las cámaras de vigilancia -y, lo que es más importante, las redes que los conectan- serán operados potencialmente por un pequeño grupo de corporaciones bajo el control total de China. Las consecuencias políticas están más allá del alcance de este artículo: pero las implicaciones para cualquiera que busque hacer negocios en América Latina, particularmente en el espacio tecnológico, podrían ser importantes. El estudio del CSIS continúa diciendo:

Es probable que las empresas chinas alcancen un estatus de casi monopolio … además de eclipsar (si es que no las adquieren) a los proveedores de servicios actualmente líderes como Telefónica, Movistar y Claro … el dominio de las infraestructuras de telecomunicaciones por parte de las empresas chinas complementará su control de industrias como los vehículos personales, los sistemas de hogares inteligentes, la banca minorista, los sistemas de producción automatizada en las fábricas, los programas informáticos de uso personal y comercial, y los sistemas de vigilancia pública … Este cuasimonopolio dará a China una capacidad prácticamente ilimitada para recopilar información empresarial o tecnologías apropiadas para así darle a las empresas chinas una posición injusta.

Es cierto, por supuesto, que muchas de las mismas preocupaciones se aplican a los proveedores de tecnología occidentales, que son conocidos por cooperar secretamente con sus propios servicios de inteligencia nacionales. Sin embargo, las corporaciones y los gobiernos occidentales, aunque cooperan y comparten información secretamente a través de acuerdos como la alianza de espionaje “Cinco Ojos”, no son una sola organización monolítica como China. En la mayoría de los países occidentales sería difícil o imposible implementar redes de vigilancia como las que se están desplegando en América Latina, mientras que en China es ya una práctica habitual.

Seguros como en China

Como señaló el comisario de cámaras de vigilancia del Reino Unido, Tony Porter, en su último informe:

El Reino Unido solía ser considerado el país más vigilado gracias a la tecnología de vídeo, pero hoy en día hay 176 millones de cámaras que operan en toda China. Sus fuerzas policiales en las afueras de Pekín están probando lentes de sol que incluyen reconocimiento facial …

UK Surveillance Camera Commissioner Tony Porter
“Tengo claro que una sociedad acobardada por la omnipresente tecnología de vigilancia que controla todos nuestros movimientos, no es un enfoque que apoyemos en Gran Bretaña”, dijo el comisario de cámaras de vigilancia del Reino Unido, Tony Porter.

Ciertamente seguirá siendo posible hacer negocios tecnológicos en América Latina en el futuro, como lo ha demostrado la reciente ola de inversiones a nivel mundial de capital riesgo en Latinoamérica: de hecho, seguramente habrá muchas oportunidades lucrativas. Pero cada vez más, las empresas que desean operar en Latinoamérica Latina deberían estar dispuestas y ser capaces de llevarse bien con China y con la manera en que los chinos hacen las cosas.

Después de todo, incluso la remota provincia argentina de Jujuy, como anunció su gobernador, pronto estará “a salvo igual como en China”.

En Chile drones ayudan en el control de tránsito en la capital

La UOCT (Unidad Operativa de Control de Tránsito) presente en 9 regiones de Chile con 484 cámaras de televigilancia, desde marzo 2018 viene utilizando el monitoreo de flujo vehicular con drones en la Región Metropolitana.

Se trata dispositivos posicionados en ejes estratégicos de tránsito. De esta forma, las imágenes que transmitan estas unidades llegarán en tiempo real a la sala de control de la UOCT. Los dispositivos tienen por objetivo sólo el monitoreo del tránsito en lugares públicos.

Una ciudad congestionada en su flujo vial es sinónimo de caos y tensión. Para evitar ese estrés o disminuir su impacto, la UOCT está dando varios pasos que mejorarán la calidad de vida de peatones, automovilistas y usuarios de los buses del Transantiago.

uoct - video vigilancia

En el corredor de Avenida Grecia ya se probó una tecnología que permite agilizar las luces cuando se acerca un bus del Transantiago. Con ello se crea algo parecido a una ola verde, de modo que los buses avanzan con más fluidez. Eso se implementará en otros corredores de buses.

Hay cruces que a cierta hora del día se traban en tacos que no dejan avanzar a las avenidas o calles de la intersección. Mediante drones y también con video analítica de cámara ojo de pez (aplicadas en las cámaras de televigilancia UOCT) se podrá dar más o menos tiempo a los semáforos para agilizar estos embotellamientos viales.

Mediante un convenio con Waze, la UOCT entrega información de eventos del tránsito y se retroalimenta de la información de los usuarios. Próximamente, con la integración del Bluetooth de los celulares de los usuarios de autopistas se podrán conocer en tiempo real si hay congestión y si se alargan los tiempos de viajes. Así se podrán tomar medidas oportunas.