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¿Fake news o falta de cultura digital?

Santiago, Chile. 23 enero, 2020. Años atrás, la única forma que teníamos para informarnos era a través de los medios convencionales. Con el desarrollo y masificación de las nuevas tecnologías, han surgido maneras de conocer de forma inmediata las noticias, mediante redes sociales tales como Facebook, Twitter e Instagram, entre otros.

Hoy, estas mismas redes facilitan la “democratización de la información”, permitiendo que más personas comuniquen y difundan lo que sucede. Pero, lamentablemente, estos múltiples canales, muchos de ellos, sin explicitar quiénes están detrás ni conocer sus reales intenciones comunicacionales, han hecho que proliferen informaciones que no están corroboradas o que son derechamente falsas, mal informando a las personas, surgiendo de esta forma las llamadas fake news o noticias falsas.

¿Cómo llegan las fakes news? El MIT (Massachusetts Institute of Technology) afirma que una de las principales fuentes de información es Twitter, estableciendo que las noticias falsas tenían un 70% más de probabilidad de ser retuiteadas, en comparación a una verdadera. Esta situación es más preocupante aún, cuando conocemos que el 60% de la población reconoce haber creído en una noticia falsa, de acuerdo a un estudio de la Universidad Complutense de Madrid.

Para enfrentar la proliferación de estas fake news se creó en Europa The Trust Project, un consorcio internacional de medios de comunicación, el que estableció un sistema de indicadores de confianza que permite la identificación de noticias provenientes de medios fiables. Estos indicadores ya son utilizados por plataformas digitales como Google, Facebook, Bing y Twitter. Pero debemos preguntarnos, ¿es suficiente? ¿Qué más podemos o debemos hacer entendiendo que estamos inmersos en esta Cuarta Revolución Industrial?

Para lograrlo es importante desarrollar un trabajo articulado con los diversos actores de la sociedad civil, con el propósito de ayudar a fomentar prácticas de responsabilidad del contenido en las diferentes plataformas web, apoyando así a que todas las personas accedan a la información verídica y de calidad, sobre todo en la actualidad. El desafío de una cultura basada en lo digital no solo supone disponer de redes sociales o conectarnos a Internet, sino de relacionarnos de nuevas maneras y de utilizar todas las herramientas tecnológicas a nuestro favor y de forma responsable.

Debemos trabajar no solo para que podamos tener las herramientas del siglo XXI a nuestra disposición, sino también los conocimientos necesarios para aprovecharlas y potenciarlas. Nuestra visión es que la tecnología puede impactar positivamente en la sociedad para alcanzar una mejor calidad de vida y bienestar. Un buen punto de partida es asegurar su buen uso y enfrentar los desafíos que suponen los cambios de paradigma.

En abril del presente año, los chilenos participaremos de un plebiscito que definirá la posibilidad de una nueva Carta Magna. Este escenario supone posibilidades de mayor proliferación de noticias falsas y donde será necesario trabajar en conjunto por la veracidad del contenido que se ponga a disposición en los diferentes medios con ciudadanos digitales mejor informados.

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La arremetida de las “fake news”

Cheil - Horacio Garay - Fake News
Por Horacio Garay, digital manager de Cheil.

Santiago, Chile. 15 febrero, 2019. Uno de los grandes beneficios que representa la masiva cobertura y uso de Internet alrededor del mundo, está relacionado con el acceso a informaciones de las más diversas índoles de forma casi instantánea. Sin embargo, es este mismo componente de rapidez el que se ha ido transformando, paradojalmente, en un factor tan poderoso y perjudicial, que ha tenido impacto directo en áreas tan relevantes como las elecciones presidenciales en países como Brasil y Estados Unidos.

Durante 2018, Whatsapp cerró al menos 100.000 cuentas vinculadas a spams o noticias falsas y Facebook firmó acuerdo con más de 35 medios de comunicación (incluyendo AFP) para evitar este tipo de notas. Estos son ejemplos concretos de cómo las grandes compañías de comunicación o informaciones están tomando medidas ante una tendencia que pareciera no detenerse, al menos en un futuro próximo.

Desde una mirada general, las noticias falsas surgen desde un rumor. Y si bien sabemos que estos no pueden ser considerados como una noticia, al menos desde el punto de vista periodístico, estos comentarios “entre pasillos” apelan muchas veces a una emocionalidad en quien la crea, compartiéndola entre sus contactos, quienes también se sienten tocados en algún aspecto, y proceden a compartirla. El proceso se puede repetir de forma infinita, generando esta viralización de informaciones erróneas. Existe un alto grado de emocionalidad asociado a la distorsión de la realidad y es por eso que logra, en determinadas ocasiones, cierta viralidad.

En este ecosistema, en donde los medios tradicionales se ven fuertemente influenciados por las conversaciones en redes sociales, se generan condiciones en donde estas noticias falsas encuentran asidero, generando incluso que muchas veces sean ellos mismos los que deben retractarse. Sin embargo, la mera exposición de una noticia falsa, independiente de la eventual retractación posterior, es muy atractivo para diferentes organizaciones que buscan sacar crédito político o social de alguna descalificación o alguna tendencia que no necesariamente sea cierta.

Frente a este escenario resulta imprescindible saber cómo reconocer una noticia falsa. Lo principal es consultar la fuente. Hoy es muy simple montar un sitio web con una URL que parezca seria y comenzar a difundir fake news. Los usuarios no verificamos, usualmente, el origen de lo que leemos, porque hemos sido educados para confiar en un gran número de fuentes. Por esto, es recomendable comprobar si medios reconocidos también lo han comunicado. Esto no solo nos da tranquilidad frente a algo que nos puede alertar negativamente, sino que, al realizar este ejercicio, contribuimos a no seguir expandiendo este tipo de informaciones. Una clave: que un amigo lo haya compartido en redes sociales, por mucha confianza que tengamos en él, no necesariamente significa que sea cierto.

Hoy existen diferentes esfuerzos de parte de los principales actores de la industria, en especial los fundadores de las redes sociales más populares del mundo, para establecer procesos de validación de medios, fuentes confiables y adicionalmente barreras para que los usuarios eviten caer en esta práctica. Facebook, por ejemplo, está analizando los perfiles y páginas con mayor grado de viralidad y engagement para comenzar a hacer seguimiento del contenido que se comparte. Esto le dará la posibilidad a que personas normales, medios formales y marcas recuperen un poco el espacio que han ido perdiendo.

Sin embargo, el trabajo se ve arduo y sostenido en el tiempo, pues las fake news se han transformado en un arma poderosa para conseguir condicionar comportamientos y decisiones de la población en general. Luchar contra las noticias falsas hoy es fundamental para evitar tomar decisiones o construir cualquier tipo de proyecto desde una base irreal. Y en los tiempos que corren, debe ser un compromiso urgente de todos.