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Toma de decisiones en tiempos de crisis

Santiago, Chile. 2 abril, 2020. Ya sea CEO de una importante empresa, autoridad del país, trabajador de la salud, el operador de un servicio fundamental o tenga otro puesto en el que usted sea quien responda, es muy probable que, en estos tiempos de crisis y urgencia, en algún momento tendrá que tomar decisiones difíciles y elegir entre dos o más cursos de acción.

Es probable que producto de su experiencia y su formación tenga a la vista muchos métodos cuantitativos, de cálculo de rentabilidad, simulaciones, proyecciones u otros mecanismos formales, que pueden ayudarle a elegir la mejor alternativa para enfrentar un problema y decidir qué hacer para lograr un objetivo.

Dependiendo de la actividad que desarrolla, seguramente conoce metodologías optimizadas para decidir en su ámbito; sin embargo, al final del día debe recordar que el método utilizado le debe permitir ponderar los posibles cursos de acción de acuerdo con su conveniencia, factibilidad y aceptabilidad; criterios que permitirán priorizarlos tanto de acuerdo con los objetivos que se tengan, así como la urgencia y criticidad de la situación que se necesita resolver.

Un curso de acción es conveniente en la medida en que por sí mismo soluciona el problema que se enfrenta y permite la consecución de los objetivos evaluándose, entre otros aspectos, su simplicidad, dependencia de otros actores y las restricciones impuestas. Cuando este criterio falla, se perderá tiempo en la planificación y recursos en la ejecución de proyectos que no servirán para dar solución al problema que lo originó; o bien, fracasarán por su complejidad.

Por otro lado, el análisis de factibilidad permite establecer si el curso de acción es realizable considerando el tiempo y los recursos logísticos con los que se dispone. Aspectos financieros suelen ser los más considerados en este análisis, pero factores como las competencias y experiencia profesional de las personas también deben tomarse en cuenta; es más, incluso habrá ocasiones en que una mala evaluación de las condiciones meteorológicas o del terreno pueden hacer inviable un proyecto cuando no han sido debidamente evaluadas.

El análisis de aceptabilidad se enfoca en determinar si el esfuerzo demandado por el curso de acción, aún siendo factible y conveniente, valen la pena; es decir, si los costos asociados con su ejecución se pueden tolerar. Y si bien en muchas ocasiones el análisis de este criterio se centra en variables financieras, suele ser el más complejo porque también requiere el análisis de otras que no necesariamente son las propias del negocio, sino que responden a indicadores cualitativos externos.

Por ejemplo, aspectos como el impacto sobre el medioambiente, el efecto sobre la reputación de la empresa o las consecuencias para los trabajadores, entre otros; pueden cuestionar la ética de la decisión e, incluso, hacerla inaceptable desde una perspectiva que va más allá de lo monetario.

Para finalizar dos reflexiones:

1. Tiene que tomar en cuenta que mientras más alto sea su nivel de responsabilidad, su decisión tendrá mayor impacto para usted mismo, su organización o los demás, por ello, la toma de decisiones es una de las principales responsabilidades del liderazgo y, por cierto, una función ineludible que no puede hacerse a ciegas ni dejarse a la suerte o a la intuición.

2. Idear o seleccionar un curso de acción conveniente, sin duda, lo destacará como técnico o especialista, un proyecto factible evidencia su capacidad de planificación, una alternativa aceptable mostrará su consideración; pero si su decisión es además ética, lo recordarán como líder.