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El gran salto de la ciencia a los negocios

Santiago, Chile. 7 agosto, 2019. Al igual que a muchos otros colegas científicos, a veces me frustra darme cuenta de que nos cuesta comunicar el trabajo que hacemos ante el público que no está muy familiarizado con el área de conocimiento en el que nos desenvolvemos. Nos resulta difícil hacernos entender, por ejemplo, cuando hablamos con personas del mundo de los negocios. Dado que esta semana se celebra la VIII Cumbre de Emprendimiento de la Asociación de Emprendedores de Chile (ASECH), me gustaría compartir algunos aprendizajes que he adquirido tras interactuar con inversionistas y empresarios, experiencias que podrían dar luces sobre cómo los científicos nos comunicamos frente a esa audiencia, qué podemos aprender de ellos y qué podemos aportar a esa relación.

Si pudiera destilarlo en una frase sería que para quienes hacen investigación, la metodología es sagrada; pero para quienes hacen negocios, la utilidad de los resultados es lo más importante. En la academia se valora la apertura y compartir el conocimiento; mientras que, en el sector empresarial, el secreto y la apropiación son partes importantes de los negocios competitivos.

De los empresarios e inversionistas podemos aprender sobre cómo negociar y comunicar de manera efectiva. Por lo general, ellos saben administrar bien los recursos y entienden el valor de relacionarse más allá de su área de especialidad. Por su parte, los científicos pueden aportar la mirada a largo plazo, la creatividad para hacer rendir los recursos y los métodos o herramientas para lidiar con la frustración cuando nuestro trabajo no produce resultados que planeamos.

Las Start-ups de base científica generan importantes efectos positivos en la economía, apoyan el emprendimiento, desarrollan la competitividad, generan empleo y modernizan la matriz productiva. Sin duda, son un vehículo interesante para generar movilidad social, mejorar la calidad de vida y ampliar el acceso a bienes y servicios. El Estado, a través de CORFO, Startup Chile y otras iniciativas ha estado fomentando el desarrollo de estas compañías. Ahora es nuestro turno para escucharnos mejor, entender que venimos de caminos distintos, pero que tenemos un destino en común, pues tanto científicos, como empresarios, nos necesitamos para construir el puente que conecte con éxito los mundos de la ciencia y los negocios.


(*) Cristián Hernández-Cuevas, Ingeniero en Biotecnología (UC); Máster in Bioscience Enterprise, Biotech and Business (Cambridge University); operating manager de Andes Biotechnologies, director de negocios de la Fundación Ciencia y Vida.