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Industria TI en Latinoamérica cierra 2020 con crecimiento de 5,5%

  • Para 2021, la proyección de crecimiento en la región es de 7,7%, las TI se han vuelto un motor para la economía.
  • Latinoamérica acelera su destino digital; 40% del PIB estará digitalizado para 2022.
  • IDC agrupa 10 predicciones para 2020 en 4 áreas: transformación acelerada, remediación & adaptación, extensión oportunística y transición del core de TI.

Santiago, Chile. 30 diciembre, 2020. A pesar del impacto negativo de la pandemia de Covid-19 en la economía latinoamericana, IDC empresa de analistas de la industria de tecnologías de la información (TI),  proyecta que el sector tendrá un crecimiento positivo al cierre de 2020, de 5,5% en dólares constantes y seguirá creciendo para 2021, con una estimación promedio anual de 7,7%, durante el webinar “IDC FutureScape, Predicciones 2021, Implicaciones para la región”.
Ricardo Villate, vicepresidente de Grupo IDC para Latinoamérica explicó que este desarrollo se da porque la industria de TI es, ahora un motor económico. A diferencia de recesiones pasadas, las inversiones en tecnologías no se desaceleraron tanto como la economía. En 2020, la industria siguió creciendo.

“Para 2021, esperamos un aumento continuo en el gasto en TI, con un crecimiento promedio de 7,7%, considerando un dólar constante, que es equivalente a ver los crecimientos en reales, pesos, o soles, por ejemplo”, puntualizó.

Proyecciones de IDC sobre el crecimiento de la industria TI por país

País Proyecciones
  2020 2021
México -1,7% 10,0%
Colombia 5,4% 3,0%
Perú -12,2% 9,0%
Brasil 12,2% 5,0%
Chile 6,3% 5,5%
Argentina 24,1% 10,4%
Latinoamérica 5,5% 7,7%
Fuente: IDC FutureScape 2021

Villate destacó que algunas de las principales claves para entender el desarrollo en la región fueron: la transformación acelerada de las tendencias y situaciones, que habían predicho tomarían muchos años y que solo están tomando meses en algunos casos.

Indicó que la crisis expuso algunas limitaciones en los sistemas de TI y las empresas han tenido que arreglar cómo trabajar desde casa; se abrieron oportunidades para que las organizaciones se expandieran, mejoraran su posición competitiva y revolucionaran las industrias.
En la región, argumentó, IDC lleva cuatro años hablando de transformación digital; pero 2020 se ubicó como un año de inflexión, donde la economía digital ha sido predominante, impulsada también por una contracción de la economía tradicional.

Por ejemplo, las ventas digitales de todos los productos y no digitales están creciendo a un ritmo acelerado, impulsadas por una migración hacia compras en línea. Se estima que 15 millones de consumidores habrán realizado su primera compra online en 2020 y que la penetración de comercio electrónico crecerá 30%, para representar casi el 6% de todas las ventas minoristas en la región.

“Hoy, la digitalización está en el centro de la agenda del CEO. IDC la ha denominado Agenda de la Empresa Futura y se centra en los cambios permanentes después de la aceleración digital de 2020 como: las operaciones autónomas, rediseño de la arquitectura de red hacia un punto de diseño rama, transformación de los modelos analíticos en torno a la resiliencia, y aceleración de nuevos modelos de ecosistemas industriales”, puntualizó Villate.

Por ello, IDC predice que la economía latinoamericana se mantiene en su destino digital con 40% del PIB digitalizado para 2022.

Predicciones para los siguientes años

1. Era de TI está centrada en la nube. Para finales de 2021, cerca de 75% de las grandes empresas de América Latina cambiarán a una infraestructura de aplicaciones centradas en la nube dos veces más rápido, en comparación con lo que tenían antes de la pandemia y en promedio 35% de ese gasto estará relacionado con la nube.

2. Aceleración de edge. En 2023, las reacciones a los cambios en el trabajo y operaciones durante la pandemia acelerarán la mitad de las inversiones de tecnologías edge o de frontera, y cambios en el modelo de negocios para la mayoría de las industrias en América Latina.

La necesidad de entregar infraestructura, aplicaciones y recursos de datos a ubicaciones de borde estimulará la adopción de nuevas soluciones de red y edge centradas en la nube, que logran respuestas más rápidas a las necesidades comerciales, además de ser la base para impulsar la resiliencia digital a largo plazo.

3. Híbrido por diseño. Para 2023, 60% de las empresas Top 5 mil de la región se comprometerán a dar paridad técnica a una fuerza laboral híbrida por diseño en lugar de por circunstancias, facilitando el trabajo colaborativamente, a distancia y en tiempo real.

En 2020 se creó un mercado nuevo para espacios de trabajo digitales inteligentes, aquellos que conectan a los trabajadores y lugares de trabajo híbridos. El espacio de trabajo inteligente proporciona una vista personalizada y federada de los recursos que los trabajadores necesitan, incluyendo el acceso a expertos y otros colaboradores.

4. Remediar la deuda técnica. Las compañías deberán hacer frente a la deuda técnica acumulada durante la pandemia, que afectará a 50% de los directores de TI en América Latina para el 2022, provocando estrés financiero, un freno inercial a la agilidad de TI y migraciones “forzadas” a la nube.

Ante la contingencia muchos CIO adelantaron los protocolos de TI normales para implementar soluciones digitales, a veces literalmente de la noche a la mañana, que, si bien resolvieron problemas inmediatos, crearon una deuda técnica con: infraestructura y sistemas que no son tan robustos, flexibles y escalables.

Esta deuda se abordará cuando pase la crisis, pues si no se controla, se convertirá en un lastre insostenible para el área de TI, al mantener sistemas frágiles que absorben recursos para su mantenimiento continuo, limitando la capacidad de la organización.

5. Resiliencia digital. En 2022, las empresas centradas en la resiliencia digital se adaptan a las interrupciones y amplían los servicios en respuesta a las nuevas condiciones 50% más rápido que las centradas en restaurar los niveles de resiliencia anteriores.

La pandemia destacó que la capacidad de adaptarse rápidamente y responder a interrupciones comerciales no planificadas / imprevistas es un determinante más claro del éxito en nuestra economía cada vez más digitalizada en comparación con una fuerte dependencia de enfoques tradicionales como la continuidad del negocio y la recuperación de TI.

6. Plataformas automatizadas. Hacia 2023, un ecosistema de nube que extienda el control de recursos y análisis en tiempo real será la plataforma fundamental de todas las iniciativas de automatización de negocio y de TI en América Latina.

Las empresas necesitan crear nuevas soluciones automatizadas basadas en una plataforma adaptativa, autorregulada y centrada en la nube, que pueda llegar a cualquier lugar y siga estando gobernada de forma centralizada.

7. Extensión de la IA. En 2023, 25% del top 2000 del mundo adquirirá al menos una start-up de software de inteligencia artificial para garantizar competencias diferenciadas y propiedad intelectual. Sin embargo, America Latina enfrentará dificultades para satisfacer este mismo tipo de demanda.

Habrá una lucha por la inteligencia artificial superior y el talento de datos se intensificará a corto plazo. En la región, sin embargo, no hay tanta oferta y la inversión en start-ups de IA es limitada; esto pondrá a Latinoamérica en condiciones de perder competitividad.

La demanda de talento de IA está creciendo a la par del resto del mundo. Sin embargo, la oferta de habilidades en la región es insuficiente para satisfacer la demanda. Según un estudio de octubre de 2020 de IDC, nuestros países demandarán más de 225.000 especialistas en IA y científicos de datos entre 2020-2023.

8. Ecosistemas de ITC. Para 2024, 70% de las empresas latinoamericanas revisarán su relación con proveedores y socios para ejecutar mejor las estrategias digitales, para el despliegue ubicuo de recursos y operaciones autónomas de TI.

Con la pandemia se dio la reinvención de los modelos comerciales, incluyendo la propia industria de TIC. En 2024, las complejidades operativas asociadas con conectividad robusta de empleados harán que 25% de los presupuestos de conectividad en la región muden a soluciones de comunicaciones como servicio para agrupar ancho de banda, seguridad, colaboración y servicios móviles.

9. TI se une a la economía circular. Hacia 2025, 50% de las empresas de las 5000 de AL exigirán materiales reutilizables en las cadenas de suministro de hardware de TI, objetivos de neutralidad de carbono para las instalaciones de los proveedores y menor uso de energía como requisitos previos para hacer negocios.

Las empresas tecnológicas incorporarán los principios de la economía circular en el diseño de sus productos y la experiencia serán el estándar.

La búsqueda de formas de maximizar el uso de recursos a menudo apuntará a socios de apalancamiento, quienes estarán bajo un escrutinio mayor y sujetos a estándares para garantizar, que sean realmente sostenibles y no simplemente “pinten de verde” sus soluciones.

10. La gente importa. Para 2023, más de la mitad de la fuerza laboral híbrida de las empresas y los esfuerzos de automatización empresarial se retrasarán o fracasarán debido a la falta de inversión en la creación de equipos de operaciones de TI / SEC / DEV con herramientas y habilidades adecuadas.

IDC espera que el trabajo desde casa se mantenga en un nivel más alto después de la recuperación, pero el problema a largo plazo será acomodar un conjunto de lugares de trabajo más amplio y en constante cambio con capacidades tecnológicas flexibles.

El desafío para el CIO será asegurarse de que sus propios equipos de desarrollo y operaciones de TI no se “queden atrás” cuando se trata de participar en el nuevo modelo de trabajo híbrido.

Se anticipa que, para cubrir el déficit de desarrolladores, en 2024 30% del personal de las grandes organizaciones de América Latina con más de 1.000 empleados tendrán alguna responsabilidad de desarrollo o automatización, lo que los convertirá en el tipo de empleado con más rápido crecimiento en TI.

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¿Y el paso a paso para continuar la digitalización del Estado?

Santiago, Chile. 30 diciembre, 2020. Contar con un aparato público acorde a las exigencias que demanda la realidad de la ciudadanía ha sido una preocupación constante de los gobiernos recientes. Sin embargo, estos esfuerzos siguen insuficientes cuando hoy nos encontramos en una situación que exige un Chile aún más robusto, capaz y seguro desde el punto de vista de la digitalización.

En octubre pasado la OCDE presentó el primer Índice de Gobierno Digital, en el cual Chile aparece en cuarto lugar en la región, superado por Colombia, Uruguay y Brasil. Se trata de una posición que abre grandes posibilidades de intervención para robustecer aún más los servicios públicos del país. En tanto, de las 63 medidas que forman parte de la Agenda Digital 2020, solo 24 se encuentran 100% cumplidas. Las otras 39, continúan en proceso.

Sin duda, la crisis mundial de salud hizo que prácticamente todos los países realizaran profundas revisiones internas para saber de qué forma podían responder a la urgencia de mantenerse en funcionamiento. Con personas confinadas y en formato de teletrabajo, empresas cerradas, fuertes restricciones al desplazamiento y a la realización de trámites presenciales, fue necesario acelerar un proceso de transformación que facilite la vida de las personas.

En el marco de la modernización del Estado, las instituciones se conciben como entidades habilitadoras de mejoras en la calidad de vida de sus ciudadanos. Cuando nos referimos al gobierno digital, en especial en los tiempos actuales, hablamos de la identificación y el registro digital de atributos legales de sus ciudadanos. En este sentido, y aun cuando dentro de este modelo de servicios deben ser las personas las encargadas de gestionar sus propios requerimientos en cuanto a su validación y fe en sus actos administrativos, comerciales y de otra índole, son las instituciones del Estado las que requieren ser capaces de brindar servicios con total transparencia, elevada eficiencia y con base en una simplificación de los procedimientos administrativos.

Para lo anterior, se requiere que en el corto plazo se logre un intercambio automatizado de datos entre instituciones, para focalizar, entregar y hacer seguimiento de los servicios brindados a la ciudadanía y a sus familias.

Esto involucra retos de diversos tipos para el intercambio efectivo de información: voluntad política, la formación de los involucrados y el cambio cultural al interior de todo el Gobierno. La conjunción de estos elementos nos lleva a planificar la manera en que se pueden integrar los procesos interinstitucionales con la construcción de un marco legal adecuado que le otorgue las facultades a una entidad para intercambiar su información.

Contar con una cultura de transversalidad y colaboración viene a impulsar los grandes proyectos de interoperabilidad, con beneficios como: ahorro de tiempo, capacidad almacenamiento de información y evitar duplicación de documentos.

El propio Estado estableció una fecha clave dentro de su propio proceso de digitalización: entre mayo de 2021 y el mismo mes en 2024 se espera que la relación con los ciudadanos sea cero papel y 100% digital. Así quedó establecido en la Ley N°21.180 sobre Transformación Digital del Estado. Mantener diálogos abiertos y constantes con todos los actores de la sociedad civil y las empresas en especial las de tecnología, será clave porque Chile requiere y merece un verdadero paso hacia la tan anhelada digitalización.

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Las lecciones empresariales de un año incierto

Londres, Inglaterra. 29 diciembre, 2020. La necesidad de la habilitación digital de las empresas nunca ha sido más crítica. El coronavirus ha creado interrupciones significativas en compañías de todas las industrias y, como consecuencia, muchas han tenido que invertir rápidamente en soluciones.

Tecnologías de colaboración y comunicación de los empleados, dispositivos y servicios móviles, capacidad de red y herramientas de seguridad de la información son parte de la columna vertebral del nuevo mundo.

Por eso, las empresas están reajustando sus estrategias y planes de continuidad empresarial para ser más resilientes en el futuro. El coronavirus nos ha obligado a cambiar las prioridades de nuestros objetivos y recortar costos cambiando la forma en que trabajamos y revisando nuestras necesidades de TI y de comunicaciones a corto y mediano plazo.

El asumir el papel de CEO justo cuando el brote de COVID-19 se estaba extendiendo por el mundo, me hizo cambiar las prioridades de mis propios planes para el negocio.

Una preocupación inmediata fue garantizar la seguridad de mis 6.500 colegas en Logicalis Group y responder rápidamente a la grave amenaza de la pandemia, permitiendo que todos los empleados trabajaran de forma remota y así se mantuvieran seguros.

Al proporcionar las herramientas y los procesos adecuados, hemos podido continuar operando de manera segura y, al mismo tiempo, alinear nuestra base de costos discrecionales para proteger la rentabilidad y el efectivo.

Estoy particularmente orgulloso de la forma en que hemos podido apoyar a clientes de distintos sectores, centros de salud, instituciones de gobierno, bancos y empresas de telecomunicaciones entregando e implementando soluciones y servicios tecnológicos muy necesarios para garantizar su continuidad operativa. Trabajamos en una verdadera asociación con nuestros clientes, apoyándolos con respuestas de implementación rápida a sus requisitos de TI, ofreciendo términos financieros flexibles y asesorando sobre nuevos modelos de consumo.

Para el futuro, se seguirán necesitando mentalidades innovadoras para lanzar nuevos servicios y soluciones que tengan la capacidad de adaptarse a las exigencias de los clientes y asegurar la continuidad operativa para un futuro, por ahora, incierto, donde la tecnología jugará un rol cada día más relevante no solo como factor diferenciador a través de nuevos modelos de negocios o nuevos modelos productivos digitales, sino que un factor que permitirá “sobrevivir” a los vaivenes del ecosistema mundial, interconectado e interdependiente, del cual todos formamos parte.