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Durante 2020, la industria TI podría disminuir entre 5 y 15 puntos porcentuales en Mercados Emergentes

  • La nueva coyuntura ha afectado múltiples ámbitos del mercado tecnológico y de acuerdo con las últimas investigaciones realizadas por IDC para fines de año se predice exista un decrecimiento de 14% para el mercado de smartphones, una contracción de 8% para PCs y 20% en tablets.

Santiago, Chile. 7 julio, 2020. El actual escenario de crisis provocado por la pandemia del COVID-19 ha generado múltiples cambios en la industria TI (Tecnologías de la Información) y mercados de tecnología tales como dispositivos móviles, PCs y tablets, entre otros elementos.

En este sentido, IDC, empresa de inteligencia de mercado y servicios de consultoría, realizó el webinar “Mercados Emergentes en Latinoamérica, impacto y oportunidades”, donde analistas de la compañía entregaron pronósticos actualizados para este año sobre los distintos mercados del área TI.

Al hablar de mercados emergentes, se hace referencia a Centroamérica (El Salvador, Guatemala, Costa Rica y Panamá), Caribe (República Dominicana, Haití, Jamaica y Puerto Rico) y al resto de Sudamérica (Bolivia, Uruguay, Paraguay y Ecuador), que de acuerdo con Daniel Zegarra, gerente de mercados emergentes en IDC Latinoamérica y gerente de programa para ARVR, Wearables y Smart Home Devices, “los mercados emergentes representan el 20% de todo el gasto de Latinoamérica, lo que significa alrededor de US$ 10 millones que se espera sea el gasto durante 2020”.

IDC - Inversion TI - Latinamerica - Se Recupera en 2021

En este contexto, Zegarra explicó que las medidas de aislamiento por COVID-19 en estos países ha afectado múltiples aspectos del mercado de las tecnologías, donde el retail ha tenido una considerable baja de 30% en países tales como Costa Rica y Haití e inclusive una disminución de más del 70% en Jamaica y El Salvador.

En efecto y a la hora de revelar los pronósticos de escenarios en el ámbito de la tecnología y sus mercados que IDC ha diseñado durante la pandemia, el gerente de mercados emergentes de IDC, enfocó su análisis en el pronóstico probable y pesimista, mencionando que “dentro del pronóstico probable, esperamos que haya un decrecimiento mayor del 5,3% del PIB para este 2020 y que el aislamiento social se empiece a relajar aproximadamente en julio, entendiendo que las tasas de contagios han ido disminuyendo”, agregando que, por el otro lado “dentro del pronóstico pesimista se espera que el PIB de estos países disminuya más del 6% y las medidas de aislamiento social se empiecen a relajar en agosto o después”.

Asimismo, afirmó que, en comparación a las predicciones para 2020 y 2021 entregadas previas a la pandemia, la nueva coyuntura “ha hecho que ajustemos nuestros pronósticos, esperando un decrecimiento de 5 y 15 puntos durante 2020, representando US$ 1.000 millones menos al pronóstico anterior”.

Por otro lado y centrado en el mercado de dispositivos móviles e impresión, Diego Valer, gerente de programa de displays y mercados emergentes en IDC Latinoamérica, explicó que a pesar de que los dispositivos de movilidad son los que hoy han servido como método de herramienta para el trabajo, este es un mercado que al igual que los demás se ha visto afectado e incluso aún más, debido a la coyuntura actual. Detalló que “Si bien el e-commerce ha crecido exponencialmente, una limitante es que el usuario aún siente la necesidad de ver, tocar y comparar el equipo celular en una tienda física” reiterando que “para el mercado de smartphones, a pesar de su importancia, se espera un decrecimiento del 14% para 2020”.

Ante los escenarios probables, conforme a los análisis realizados por la empresa, se espera que en el corto plazo el mercado de celulares disminuya casi dos dígitos porcentuales, y que a largo plazo “si las compañías de telecomunicaciones no pudieran volver a su anterior normalidad y el e-commerce no terminara de evolucionar, es probable que incluso las perspectivas para 2021 se verían afectadas”, afirmó el Valer.

Dentro del mercado de dispositivos móviles también se incluyen PCs y tablets y, en este sentido, Adrián Orozco, analista senior de consumo y mercados emergentes en IDC Latinoamérica, comentó que “en los nuevos pronósticos tenemos mayores contracciones de los mercados”, entendiendo que con respecto a las predicciones anteriores a la pandemia “para los PCs teníamos un pronóstico de decrecimiento de casi el 6% para 2020, pero con el nuevo escenario esperamos una contracción aún mayor, del 8%; mismo caso para tablets, ya que ahora vemos que hemos alcanzado un decrecimiento del 20% para los mercados emergentes”, recalcando que “para los años 2020 y 2021 vamos a mantener la tendencia negativa”.

Entendiendo que la actual crisis de pandemia ha generado y seguirá generando importantes pérdidas en los mercados de la industria TI, los analistas aseguraron que de acuerdo con recientes investigaciones que se están realizando en IDC, las empresas “aún están a tiempo de repuntar”, ya que se encuentran en etapa de realineamiento, es decir, en la transición al nuevo normal. Se predecía que este proceso tomaría de 2 a 3 meses, pero con la actualización realizada por la consultora, se prevé que la etapa dure de 6 a 9 meses, permitiendo así más tiempo para que las distintas compañías tomen decisiones estratégicas hacia la nueva normalidad.

IDC - Economias Emergertes - Breves Recesiones

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COVID-19 provoca cambios en el comportamiento humano y cataliza la reorientación de los negocios

  • De acuerdo con el reporte, el COVID-19 ha cambiado la forma de consumir y trabajar de las personas, dando un fuerte impulso a las plataformas digitales.

Santiago, Chile. 7 julio, 2020. El COVID-19 está cambiando la forma en que vivimos y trabajamos. Esa es la principal conclusión de un nuevo estudio de Accenture, según el cual, 71% de las personas a nivel mundial afirma que ha pasado más tiempo online desde que comenzó la pandemia, mientras 46% de aquellos que no trabajaban desde le hogar antes de que comenzara la crisis, piensa seguir haciéndolo cuando termine la pandemia.

“El COVID-19 está creando cambios masivos en el comportamiento humano y catalizando la reorientación de los negocios. El impacto en la forma que las compañías generan lealtad entre sus consumidores podría ser significativo y permanente. La oportunidad para las compañías de transformarse es ahora. El foco debe estar puesto en impulsar experiencias únicas para sus consumidores a través de las plataformas digitales”, explicó Gabriela Álvarez, directora ejecutiva de Accenture Interactive Chile.

De acuerdo con el reporte, hay tres prioridades de negocio que las empresas deben impulsar para activar experiencias basadas en un fuerte propósito:

1. Aceptar lo impredecible:

El uso de los canales digitales está aumentando por la pandemia. La inversión corporativa en experiencias digitales necesitará reflejar las nuevas formas de vivir y trabajar. Las expectativas de los clientes sobre lo que constituye lo “básico” de las capacidades digitales han cambiado permanentemente y las expectativas de la experiencia digital seguirán aumentando.

La conveniencia, la facilidad de uso y la precisión de los productos y servicios serán los temas que liderarán la interacción con los clientes. La inteligencia, la empatía y la reciprocidad se convertirán en diferenciadores. La confianza será más crítica que nunca.

Las organizaciones necesitan prepararse para generar lealtad a través de la tecnología, más allá de las transacciones digitales. La velocidad con la que las empresas que construyan y desplieguen estas capacidades se convertirá en una fuente de ventaja competitiva y el grado en que puedan sostenerlas se convertirá en una fuente de reducción de costos.

De acuerdo con un estudio realizado por Accenture, entre más de 7.000 consumidores a nivel mundial, quienes no usaban antes los canales digitales y comenzaron a utilizarlos en la pandemia, dicen que aumentarán sus compras online en un 10%. Además, 44% dice recibir atención de salud online y 77% espera seguir usando ese servicio post pandemia.

2. Flexibilizar la fuerza laboral:

Muchas empresas se han visto obligadas a crear agilidad en su fuerza de trabajo para apoyar las necesidades cambiantes de su negocio durante la crisis. Las líneas divisorias entre los trabajadores se han desdibujado y en el servicio al cliente se están impulsando más que nunca las plataformas de chat y de voz para seguir atendiendo a los clientes. Como resultado, se han establecido las bases para que las organizaciones piensen más holísticamente sobre la flexibilidad de su fuerza de trabajo a través de los puntos de contacto con los consumidores. Esto impulsará cambios significativos en las ventas a los clientes y en el apoyo a las operaciones, así como las habilidades de la fuerza de trabajo necesarias para tener éxito.

Gabriela Álvarez explicó que “la rápida adopción de los canales digitales está creando una nueva dinámica para la fuerza de trabajo humana. La lealtad de los clientes se basará en gran medida en las tecnologías digitales, sociales y virtual. Con el crecimiento de estos canales, los roles de la fuerza de trabajo humana deben expandirse. Los límites tradicionales entre el front office y back office dejarán de existir. Los agentes de Ventas y Servicios deben ahora apoyar a los clientes y convertirse en “ingenieros del conocimiento”, una nueva área que se enfoca en dar inputs y maximizar la efectividad de las experiencias digitales, como el entrenamiento en soluciones de inteligencia artificial”.

3. Empoderar operaciones resilientes:

¿Están las organizaciones preparadas para la escala del nuevo consumidor digital? Si bien el COVID-19 ha acelerado la innovación de muchas maneras, también expuso la fragilidad de nuestra economía y la insuficiencia en los planes de continuidad de la mayoría de las empresas. La resistencia digital y humana es crítica.

Los gobiernos y las empresas que han hecho inversiones para crear una fuerza de trabajo humana y digital ágil han sentado las bases para navegar la crisis y les va mejor que a sus contrapartes. Así también, las organizaciones que impulsaron Cloud avanzaron en las soluciones de datos y en tecnología móvil para sus empleados antes de la crisis fueron capaces de enfrentar el impacto de la pandemia de una forma más efectiva.

Gabriela Álvarez resaltó que “en los próximos meses, habrá una mayor demanda por parte de los consumidores de flexibilidad de los espacios físicos, plataformas y datos. Para tener éxito, las empresas deben recalibrar continuamente las demandas e inversiones con los resultados. Las inversiones de espacio deben ser reajustadas. Las inversiones en plataformas deben dar resultados más rápidos. Los datos deben ser amplios y accesibles para impulsar mejores decisiones de negocio. Esto sobre todo al considerar cómo cambiarán las tiendas hacia el año 2025: habrá menos locaciones, pero al mismo tiempo más enfocadas en brindar experiencias. También a nivel de la fuerza de trabajo se vislumbra un traspaso, cada vez serán menos los roles de empleados dedicados a las transacciones, mientras en paralelo crecerán aquellos dedicados a la relación con el cliente”.

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Transformación digital empresarial: una ruta con 5 pasos

Santiago, Chile. 7 julio, 2020. Los sectores empresariales han considerado, en mayor o menor medida, la utilidad de las herramientas tecnológicas en los procesos operativos. Sin embargo, situaciones como la crisis provocada por el COVID-19 han conducido a repensar nuevas estrategias donde la operación se realiza con base en la transformación digital.

El virus se convirtió en un dinamizador de decisiones digitales y, mientras las empresas enfocan sus esfuerzos en adaptarse a los cambios de la mejor manera, surgen algunos consejos sobre cómo adaptar la transformación digital al interior de las empresas:

Pensar en el negocio: es importante pensar cómo impacta la tecnología en los nuevos modelos de negocio. Muchos sectores aplican cada vez más soluciones de Cloud y plataformas tecnológicas con el fin de, aprovechar la utilidad de estas tendencias y dar mayor valor al modelo de negocio. También hay que reflexionar acerca del core business y analizar los impactos de la sociedad y herramientas sobre los mismos.

Capacitar el capital humano: las nuevas interacciones se presentan en medio de un proceso de cambio cultural donde es necesario contar con un equipo formado para asumir nuevos retos. Por eso, es importante capacitar tanto al nuevo talento humano como al preexistente dentro de una compañía, en temas de transformación digital, nube y/o cualquier otro conocimiento tecnológico.

Gestionar la innovación: no hay transformación sin errores. El golpe económico a causa de la pandemia exige que las empresas se adapten de la mejor manera. Los microservicios o las pequeñas soluciones aplicadas son un buen inicio para que las empresas ganen conocimiento y puedan ir implementando paulatinamente soluciones o proyectos más grandes que los mantengan alineados con las herramientas de vanguardia.

Ser coherente: dar plazos, métricas e incentivos para que el equipo esté alineado con el plan estratégico del negocio. Los planes, siempre deben estar medidos por dinámicas de tiempo y motivación que permitan una integración óptima entre las soluciones tecnológicas implementadas al interior de las empresas.

Saber que la transformación es una ruta: la ruta se construye en el camino y puede estar sujeta a cambios. Sin embargo, lo más valioso es saber hacia dónde se quiere llevar el negocio, sin necesariamente tener el proceso claro. Eso quiere decir que las reflexiones también son válidas para aumentar la confianza y gestionar de mejor manera el punto de llegada.

Fallar es parte del proceso, no obstante, lo más importante para transformarse digitalmente en época de crisis, es reconocer la repercusión de la tecnología para restablecer considerablemente la economía.

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El verdadero abogado digital

Santiago, Chile. 7 julio, 2020. El mundo se encontraba en un proceso muy ágil de digitalización, que venía sostenidamente impactando a distintas industrias y cuya velocidad se vio fuertemente incrementada por la llegada del COVID-19. Chile no es la excepción y esto ha afectado directamente a la industria legal.

En nuestra realidad, como abogados, nos encontrábamos en un proceso que había generado cambios, de alguna u otra forma, en el ejercicio de nuestra profesión, particularmente podemos considerar los más destacados como la creación del sistema de tu empresa en un día del Ministerio de Economía, Fomento y Turismo, por su altísima demanda con más de 500.000 empresas constituidas; el paulatino proceso de transformación digital del Poder Judicial que trajo como consecuencia los expedientes judiciales digitales; o la implementación de la firma electrónica avanzada que llegó para facilitar algunos trámites. Hoy nos encontramos, obligados por las circunstancias, a la celebración de audiencias y comparendos, reuniones a través de plataformas de comunicación de texto, voz y vídeo, pero ¿estamos realmente viviendo un proceso de digitalización del ejercicio de la profesión del abogado?

Hoy, muchos abogados celebramos la digitalización al contar con nuevas posibilidades al alcance de nuestras manos, para poder seguir trabajando durante estos tiempos en que existen restricciones a la movilidad. Sin dudas, el impacto ha sido positivo. Pero sería interesante hacer el ejercicio de preguntarle a otros profesionales  de distintas áreas y es probable que se asombren de que los abogados hayamos “descubierto” estas plataformas tan recientemente. Es decir, en realidad nos encontramos con que los abogados estamos empezando a utilizar de forma masiva las herramientas y plataformas tecnológicas que existen hace años, por ejemplo, Zoom, app fundada en 2012, Google Hangouts (hoy Meet) en 2013 y Skype, más antigua aún, en 2003.

En el mismo sentido, podemos revisar lo que se ha publicado por el blog especializado en asuntos ligados a la tecnología para abogados, Lemontech que incluye en el ranking de herramientas para facilitar el denominado teletrabajo para nuestro rubro, algunas como, por ejemplo, Google Meet, Google Calendar e inclusive Whatsapp (aunque resulte difícil de creer).

Lo anterior me obliga a considerar que los abogados estamos hoy empezando a utilizar herramientas que tienen años de estar disponibles en el mercado y que han sido utilizadas constantemente por otras profesiones pero que simplemente no las habíamos necesitado o simplemente habíamos preferido no utilizarlas, manteniendo la petrificación de los abogados ante la tecnología. En ese sentido, puedo concluir que los abogados no estamos viviendo un verdadero proceso de digitalización sino más bien, uno de adecuación a los medios tecnológicos disponibles. Entonces, ¿cuál es el desafío hacia la verdadera digitalización?

La verdadera digitalización del abogado, llegará el día en que, por ejemplo, las Legaltech tengan una mayor presencia en el mercado legal, el día que todas las escuelas de derecho impartan cátedras relacionados con las tecnologías a sus estudiantes, el día que la automatización de contratos sea una realidad, el día que se masifiquen los marketplaces de servicios legales, el día que exista una justicia digital rápida, eficiente y al alcance de todos los bolsillos, el día que blockchain y sus aplicaciones relacionadas con la profesión, sean parte de nuestra vida, el día que la Inteligencia Artificial intervenga en nuestros procesos,  etc. Ahí está el verdadero desafío para todos los abogados del país y mientras ello no ocurra, es errado considerar que somos abogados digitales solo por utilizar algunas de las herramientas tecnológicas disponibles.