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Exoesqueleto tipo robocop ayuda a las personas paralíticas a caminar de nuevo

Jacksonville, EE.UU. 9 agosto, 2019. En el último tiempo Brooks Rehabilitation en Florida ha estado ayudando a las personas con parálisis de la parte inferior del cuerpo a aprender a caminar de nuevo con la ayuda del nuevo exoesqueleto robótico de Cyberdyne, el Hybrid Assistive Limb (HAL).

A diferencia de otros exoesqueletos de asistencia, que automáticamente hacen avanzar a los usuarios a medida que cambian de peso, HAL detecta los movimientos de músculos específicos que los pacientes están tratando de mover y les da un impulso.

Moviéndose hacia adelante

Tomemos por ejemplo a Danny Bal, de quien fue atropellado por un auto y perdió la función de sus piernas. Es una de las 18 personas que usaron el exoesqueleto HAL para aprender a caminar, pagando US$ 24.000 de su bolsillo – sin seguro médico – por el programa de 60 sesiones. En 2019, cinco hospitales más, aún no anunciados, comenzarán a usar HAL también.

HAL determina que alguien está tratando de caminar al captar señales nerviosas a través de electrodos en la parte posterior de las piernas. Analiza esa señal y determina hacia dónde está tratando el cerebro de esa persona de decirle a sus piernas que se muevan. Normalmente, un exoesqueleto de asistencia sólo daría pasos predefinidos, pero HAL es más fluido – simplemente ayuda a sus piernas a alcanzar el punto que su cerebro quiere que alcancen.

Debido a que la persona y no el exoesqueleto está guiando el movimiento, el cerebro del usuario es capaz de aprender cómo se siente al dar un paso. Mientras algunas señales neurales superen sus lesiones y lleguen a sus piernas, esta retroalimentación puede ayudar a las personas a aprender a caminar sin la ayuda de HAL, señalan los investigadores.

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“No creemos sea el momento oportuno para una reducción de la jornada laboral”

Santiago, Chile. 9 agosto, 2019. La CCS (Cámara de Comercio de Santiago), manifestó su desacuerdo con la propuesta de disminuir las horas laborales, apoyando –en cambio- la necesidad de flexibilizar las jornadas. “Creemos que el bienestar de los trabajadores va por el lado de tener jornadas más flexibles, pero no en una disminución de las horas. Una medida como esta simplemente aumentará los costos de las empresas, que tendrán que reducir sus plantas y optar por introducir mayor automatización, o simplemente terminar el negocio. Esto es especialmente válido en el caso de las pequeñas y medianas”, sostuvo Peter Hill, presidente de la CCS.

De acuerdo a Hill, el mercado laboral vive tiempos particularmente complejos: “hemos visto cómo en los últimos años el sector privado ha ido perdiendo capacidad de generar empleo, en medio de un menor ritmo de actividad, pero también afectado por la ola de cambios tecnológicos que ha reducidos los costos de la automatización y ha vuelto cada vez más cara la contratación. Reducir la jornada laboral en este escenario sería un duro golpe para la competitividad del trabajo, lo que unido a los mayores costos que incorporan otros proyectos y a la falta de una modernización de este mercado se traducirá en mayor desempleo. Tenemos que hacernos cargo de estos desafíos como país, protegiendo las fuentes laborales y la competitividad de las empresas más pequeñas”.

Para Peter Hill hay que priorizar reformas como la previsional “que sin duda también tendrá un costo para las empresas. Adicionalmente, hay que considerar las condiciones económicas externas, con una guerra comercial que nos está afectando, que puede terminar en una recesión a nivel internacional. Todo esto nos hacer afirmar que no es un momento oportuno para la reducción de la jornada laboral”.