- La contaminación en China es tanta alta que se vende aire enlatado.
Shenyang, China. 9 noviembre, 2015. El invierno llega a China, y con él se dispara el consumo de carbón para calentar los hogares. Las emisiones de chimeneas y calderas vienen a sumarse a un aire ya cargado de contaminación. El resultado es una atmósfera prácticamente irrespirable en algunas zonas.
Es el caso de la ciudad de Shenyang, al noreste del país. Sus estaciones de medición de contaminación atmosférica han registrado este fin de semana niveles de PM 2,5 superiores a los 1.400 microgramos por metro cúbico de aire. Es una cifra 56 veces por encima del límite recomendado por la Organización Mundial de la salud. La atmósfera está tan cargada que la visibilidad se reduce a 100 metros.
Por PM 2,5 se entienden las partículas en suspensión inferiores a 2,5 micrómetros. En 2013, un estudio médico británico confirmó la relación entre estas partículas y el aumento de la incidencia de cáncer de pulmón y enfermedades cardiovasculares.

En muchas grandes ciudades de China, los niveles de contaminación han batido récords desde que las autoridades del país comenzaran a medirlos en 2013. En Shenyang, se ha comenzado a obligar a las empresas a sustituir el carbón por gas natural, pero los máximos de contaminación como este son cada vez más frecuentes y llenan los hospitales de consultas por problemas respiratorios.
Las autoridades médicas de la ciudad de Changchun, en la provincia de Jilin, también informarón que todas las camas de la sección de enfermedades respiratorias están ocupadas.
El Gobierno local ha ordenado a los colegios que cesen las actividades al aire libre y pedido a la ciudadanía que se quede en casa y tome precauciones.
La contaminación se ha disparado en buena parte de la China septentrional, con 14 ciudades en la provincia de Liaoning por encima de los 300 microgramos de PM2,5.
El degradado medioambiente se ha convertido en uno de los principales lamentos de la clase media china, que le pide al Gobierno un ecosistema menos hostil para la vida.
Pekín ha emprendido una ambiciosa política medioambiental pero las necesidades productivas de la segunda economía mundial lastran su avance.
Los ciudadanos han expresado su ira en las redes sociales en los últimos días.
“Si las compañías siguen comprando carbón barato, de mala calidad y contaminante, deberían ser descubiertas y sus responsables ejecutados”, decía un internauta.






