Vivimos un momento que nos desafía con una gran complejidad, disrupción, y ambigüedad. Hoy las variables en juego parecen haberse multiplicado y ganado en interconexiones de gran diversidad. Una nueva ola de cambio tecnológico redefine no sólo las fronteras de los negocios, sino también la forma en que vivimos y nos relacionamos. Muchas de las antiguas certezas se han evaporado restándonos información entre conexiones y causas y haciendo mucho más difícil la toma de decisiones y la proyección de largo plazo.
¿Cómo se resolverán esos problemas sin una visión común de lo que entendemos por desarrollo?
¿Tenemos en Chile una visión compartida de la “estrategia país” para los próximos 25 años?
¿Existe un consenso básico sobre los principales desafíos, riesgos y oportunidades del país?
Pero a pesar de las dificultades, este momento también ofrece oportunidades únicas. Fruto de la confluencia de una serie de incidentes y circunstancias como la desaceleración de Asia, el estancamiento europeo, los riesgos de terrorismo y migración, la dura campaña presidencial norteamericana y la creciente polarización política, el valor relativo de América Latina se ha elevado y hoy se perfila como una atractiva región para inversiones, proyectos y desarrollos empresariales.
Es de gran importancia entender cabalmente el momento que vivimos, tanto por parte de los líderes políticos y sociales, como los directivos empresariales, pero principalmente por parte de la ciudadanía, la que con sus decisiones electorales, definirá la ruta hacia un proyecto común.
- Lugar: CasaPiedra
- Ciudad: Santiago
- País: Chile
- Fecha: 30 noviembre, 2016
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