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Mié, 17 agosto, 2022
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Insignia Marketing

El futuro de la era de la «Internet de las cosas»

Barcelona, España. 6 marzo, 2015. El todo conectado ya está aquí. Y ha venido para quedarse. O eso pretenden los fabricantes de tecnología que, en aras de renovar el catálogo de productos, se creó la tendencia a la que nos enfocamos, la llamada era de la «Internet de las cosas», conocido así por su denominación en inglés  «Internet of Things» o IoT.

Esta  nueva concepción de la tecnología supone convertir los objetos cotidianos en nuevas formas gracias a su conectividad a Internet. Tal y como propuso en 1999 Kevin Asthon, del MIT, internet lo ha cambiado todo, inclusive a estos productos que permitirán incluso paliar la falta de stock. En el futuro se estima que se conecten más de 100.000 millones de objetos. La base es que cada uno de estos objetos tengan una IP específica (que será IPv6, ya que las IPv4 practicamente se acabaron) que envía instrucciones a dispositivos matriz.

IoT - Internet of Things

Rapidez, comodidad e inalámbrico protegen los nuevos inventos, que intentan soslayar la inteligencia de los móviles actuales, el término smart, hacia un camino empedrado de productos que hablan entre ellos mismos. Las posibilidades son amplias y se empieza a desarrollar en el sector de salud, la infraestructura urbana o el control medioambiental. Pero también en aspectos más cercanos: la ampolleta del hogar se conectará al móvil. El usuario podrá controlar la iluminación de manera remota, al igual que el termostato, que estará programado para que, de forma automática, caliente la vivienda tiempo antes de nuestra llegada y acorde al clima actual.

No solo la televisión es ya inteligente (ofrece contenidos en función de los gustos del usuario, se navega por aplicaciones e Internet). El reto de los fabricantes es convertir cualquier objeto electrónico, por extraño que parezca, en un plataforma a la que pedirle cosas sea posible. La tostadora, el refrigerador, la lavadora y comienzan a estar preparadas para este nuevo mundo. Y para lo que vendrá, porque llegarán en los próximos años, nuevos productos.

Los expertos en el marco de la feria de movilidad Mobile World Congress de Barcelona coinciden en que la «Internet de las cosas» no solo es tendencia, sino que es el futuro de la tecnología. Con la multinacional alemana SAP se puede ver un ejemplo práctico de cómo una válvula de la fuente mágica de Barcelona, que obstruye el flujo del agua, se soluciona sin provocar dolores de cabeza. Antes de que el problema sea serio y todo el circuito se pare el sistema envía una señal a la nube.

Ahí, los técnicos de la municipalidad pueden recibir la alerta, de los circuitos que se han dañado, qué herramientas y, además, los repuestos que necesitarán para hacer la reparación. «La eficiencia que se consigue así, es considerable, sin esa información, tendrían que haber esperado a que la fuente se detuviese para detectar el problema, el técnico tendría que haber ido y buscar qué falla, mirar qué repuestos necesita, pedirlos o ir a buscarlos y luego volver para hacer la reparación», explica Carolyn Coad, director product marketing mobile apps de SAP.

Transformación de la industria

«La Sociedad Conectada está transformando completamente las industrias. Las herramientas de las TICs se han convertido en un recurso fundamental para empresas, personas y la sociedad», vaticinan desde Ericsson, que dedica gran parte de su inversión en I+D a crear las infraestructuras que permitirán esta nueva concepción de la vida digital.

Para que la idea de la «Internet de las cosas» sea posible se requiere, en un primer lugar, de Internet y, sobre todo, de sensores. Desde la empresa catalana Bismart, que aúna tecnologías de Big Data con el todo conectado, son capaces de crear aplicaciones utilizando datos que se encuentran repartidos. Así, usando por ejemplo al usuario como sensor muestran una prueba para saber cómo era la señal de la Red en España, pero usando los datos de los móviles. «No con lo que dicen las operadoras», matiza Albert Isern, CEO de la empresa. Así, con los sensores instalados en semáforos, tráfico, radiovalizas, estaciones climatológicas se pueden construir aplicaciones que te recomienden un mejor plan en Barcelona. En Portugal, por ejemplo, la empresa Imagination usa un campo de papas para verificar su evolución mediante la toma de fotos, cálculos de la humedad y del estado del suelo con el objeto de demostrar «la implementación de estas herramientas mucho más eficientes», considera Richard Edgar, diretor de márketing.

La promesa del ahorro energético

La smart home -casa inteligente, donde se ponen en práctica todos estos dispositivos- forma parte del entramado de la «Internet de las cosas». La puerta de entrada, se podría decir para alcanzar el futuro, cuyas aplicaciones también revisten en la eficiencia energética de los edificios. Sí, para entenderlo, se almacenan en la nube los datos del consumo del inmueble. Y se controla todo, desde el medidor, el clima, la iluminación. Para ello, se conectan a una red de sensores que envía la información a través de Internet. La compañía Effilogics promete que implementando este tipo de soluciones un edificio puede ahorrar «hasta en 40% en el consumo de energía», asegura Francesc Massana, director de negocio de esta empresa catalana.

Ahí es donde también busca profundizar la operadora Vodafone. Fuentes de la compañía aseguran que en el futuro los ciudadanos y el gobierno local estarán conectados a través de una capa de sensores que envían información que, a su vez, servirá de apoyo para dar mejorar servicios como la limpieza. «El servicio por ejemplo dice qué contenedores hay que recoger cuando están llenos. Así reduces costos y es más eficiente», señala José Luis Solano, responsable de Soluciones Avanzadas de la operadora. La idea es que el ciudadano en sí mismo, y a través del smartphone, se convierta en un sensor. «El ciudadano puede notificar incidencias, se verifica y se gestiona la resolución. Así el ciudadano es el inspector», subraya Solano.

También Telefónica tiene la capacidad técnica necesaria para dar servicios de telecomunicaciones a 375 megabits de velocidad por segundo lo que permitirá asegurar el crecimiento del uso de los datos por móvil, entre ellos la  «Internet de las cosas», explicaron fuentes de la operadora española.

No es sobre las cosas

El problema con la Internet de las cosas es que todo el mundo parece preocupado solo de las cosas, tal vez por el nombre. Cada vez que una nueva ampolleta conectada o sensor inteligente llega a las tiendas, son aclamados como otro presagio de un futuro cercano, en el que cada dispositivo individual es una entidad digital.

Mientras tanto, aparecen noticias como la alianza entre BT, IBM y ARM con otras 40 empresas para construir HyperCat, una plataforma Web para el procesamiento unificado de datos generados por la IoT (una cosa enorme si llega a la adopción generalizada) o Intel y Samsung que crearon el OIC (Open Interconnect Consortium) un consorcio IoT que muchas personas aún no conocen, y que compite con otra alianza llamada la AllSeen Alliance, que tiene un objetivo similar.

Tal como en los comienzos de la corriente eléctrica no se trataba de la ampolleta, tostadora o la radio, el siguiente paso en la evolución de la tecnología no se trata de Lockitron o de Wink. Solo piense en ello – ningun dispositivo en particular desempeñó el papel de la «killer app» para lograr que la corriente eléctrica llegase a los hogares y las empresas. Fue la propia electricidad.

Es el entorno de trabajo unificado con un conjunto de APIs (Application Programming Interface) abiertas que hicieron posible que los desarrolladores de software cambiasen completamente el mundo. Prácticamente cualquier persona con el conjunto adecuado de herramientas y el conocimiento suficiente acerca de la tecnología puede fabricar algo que facilmente y casi en forma instantánea se conecte a la Red.

Por lo tanto, no son las Cosas el punto aquí – es la Internet.

IDoT - Internet Data of Things

Hay que admitir, sin embargo, que la metáfora no es perfecta, ya que el caso es un poco más complicado aquí (por supuesto que nos tomamos la libertad de simplificar la historia de la electricidad industrial por el bien de este breve artículo, pero la Web es mucho más compleja). Eso es porque al decir Internet, en realidad estamos haciendo referencia a mucho más que la infraestructura que permite enviar y recibir todos esos bits y bytes (datos).

Hay dos elementos adicionales que son absolutamente fundamentales para el concepto de la IoT. Uno de ellos son los datos, generados por miles de millones de dispositivos en todo el mundo, proporcionando finalmente un mundo digital con suficiente contexto del mundo real. Se explica mejor con las palabras de Stacey Higginbotham:

«Esto puede ser entretenido. Puede ser espeluznante. Y puede ser conveniente. Pero como siempre sucede cuando nos encontramos con los cambios tecnológicos, la Internet de las cosas es realmente una herramienta. Y al igual que un martillo que se utiliza para amplificar la cantidad de fuerza generada sobre una área pequeña (permitirá golpear algo realmente duro), la Internet de las cosas es una herramienta para entregar y recopilar en forma económica la información».

El acceso es la clave

El segundo componente principal de la Internet de las Cosas es el acceso. Las API abiertas o, volviendo a la metáfora de la red electrica, los enchufes eléctricos. Todos estos datos ‘entretenidos, espeluznantes y convenientes’ llegan a ser realmente valiosos solo cuando pueden ser utilizados por los desarrolladores de todo el mundo y las empresas para que sean realmente relevante.

Los nuevos servicios conectados a grandes flujos de datos extraídos de todos los dispositivos conectados proporcionarán a Internet un nivel de contexto sin precedentes.

Las APIs también pavimentaron el camino para la creación de una red para la M2M (comunicación máquina-a-máquina), una parte muy importante de la IoT que sustenta el lado del usuario. Los computadores ya están hace tiempo interactuando entre sí en muchos niveles (por ejemplo, los mercados de acciones, con algunos sistemas entregando datos financieros y otros calculando números para tomar decisiones de inversión), pero a medida que la Internet de las cosas se hace más y más grande, la importancia de la M2M está literalmente explotando.

¿Por qué son tan importantes las APIs? Imagine un proyecto de ciudad inteligente, en el que el gobierno local (podría ser una municipalidad) decidió implementar semaforos conectados, que procesen información sobre la congestión del tráfico y que reaccionen en consecuencia.

Una vez que el sistema funciona, la ciudad decide liberar las APIs para desarrolladores de confianza. Ahora éstos pueden utilizar esta información para utilizarla en sus propias aplicaciones, facilitando que Google Maps pueda medir el tráfico con mayor precisión y su Volvo de sea capaz de decirle a usted si va a lograr a llegar a la siguiente luz verde.

También podemos utilizar una API para el transporte público. Y el sistema de salud público. Y cientos de otros campos. Esto es la Internet (Datos) de las Cosas.

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