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El BCE dejará las tasas en cero durante años

Bruselas, Bélgica. 6 diciembre, 2015. Los analistas y economistas mejor pagados siguen trazando escenarios de cuándo el Banco de Inglaterra subirá los tasas de interés por primera vez en siete años. Lo mismo pasa en Wall Street, donde un ejército aún mayor de observadores de la Fed hace cálculos de cuándo Janet Yellen empezará a endurecer la política. No sucedió en septiembre pese a las expectativas generalizadas de que lo hiciese, pero diciembre sigue sobre la mesa y el año que viene parece lo más probable.

En realidad, deberían dejar de preocuparse porque el Banco Central Europeo es quien lleva ahora el proceso y podría mantener los tasas en cero no sólo en el bloque único que gestiona sino en todo el mundo.

BCE - Mario Draghi

Mario Draghi, presidente del BCE.

La lógica es muy simple. Mientras que el BCE siga bombeando [imprimiendo] dinero agresivamente en el sistema (lo mismo viene haciendo la Fed por años), es imposible que otros bancos centrales se endurezcan. A través de los mercados de divisas, haría demasiados estragos en sus propias economías. Y como parece imposible que los tasas aumenten en Europa en un futuro cercano, no subirán en ningún otro lugar.

Cuando no habla de la Unión Europea o del cambio climático, el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, se dedica a advertir de la inminente subida de tasas. Recientemente Carney aconsejaba a los prestatarios que se preparasen para una subida «posible» aunque «no segura». En julio dijo a una comisión parlamentaria que «el momento de subir los tasas de interés se acerca». Desempolva la misma observación cada varias semanas en los últimos años y, a pesar de eso, el día en que los tasas suban realmente nunca parece llegar.

Más de lo mismo ocurre con la Reserva Federal. En una reunión del FMI en Lima en octubre, el vicepresidente de la Fed, Stanley Fischer, sostenía que una subida de tasas seguía siendo posible en lo que queda de 2015. El presidente de la Fed neoyorquino, William Dudley, dijo lo mismo junto a una reunión de altos funcionarios. Quizá sea una posibilidad, tanto como que la subida de tasas de la reunión de septiembre estuvo al menos un tiempo en la mesa. Sin embargo, al igual que con el Banco de Inglaterra, el día en sí nunca parece llegar.

¿Qué se lo impide? En el Reino Unido cuesta mucho defender la necesidad de mantener unos tasas en su punto más bajo «de urgencia» en 300 años. En el último trimestre, el crecimiento se ha ralentizado un poco pero con un 0,5% en tres meses sigue siendo respetable en términos históricos para una economía madura y nada apasionante como la británica. El empleo bate récords nunca vistos y los salarios crecen a un ritmo más que decente a un 3% anual. Si esa es una situación «de urgencia», cómo será una normal …

Lo mismo ocurre en Estados Unidos. El crecimiento es decente y se crea empleo. Se entiende que los tasas tengan que ser bajas pero ¿de casi cero? Como en el Reino Unido, no es fácil defender que la economía norteamericana se encuentre en una situación «de urgencia». He aquí la verdadera cuestión: mientras que el BCE siga bombeando agresivamente dinero para levantar su propia economía con dinero barato, va a ser muy difícil que otro gran banco central suba los tasas.

El BCE lanzó un programa masivo de flexibilización cuantitativa en marzo, hasta el momento sin mucho impacto. El tipo de cambio apenas se ha movido, los precios del capital incluso están algo más bajos que en primavera y (quitando a España e Irlanda) el mercado inmobiliario sigue moderado.

A pesar de eso, el presidente del BCE Mario Draghi en una conferencia de prensa, dijo que el banco estaba analizando opciones de expandir la flexibilización cuantitativa. La apuesta de los mercados ahora es que habrá más acciones en diciembre y se bombeará más dinero en el sistema. Si no sucede entonces, probablemente ocurra a principios de 2016.

Pero el BCE no existe aislado; la zona euro es un bloque económico demasiado grande. Con un PIB de más de 13 billones de euros, la eurozona representa el 21% de la producción global. Es una cantidad similar a la de Estados Unidos y mayor que China o que Japón.

Otros bancos centrales ya han respondido a las medidas del BCE. Los suizos rompieron su vinculación con el euro e introdujeron tasas negativas. Los daneses mantuvieron la vinculación pero también llevaron los tasas a territorio negativo. De no haberlo hecho, el tipo de cambio de ambos países se habría disparado. En los últimos días, los suizos han dicho que van a tener que «recortar» los tasas más todavía. No les queda más remedio. Hablamos de bancos bastante pequeños pero los grandes también se han visto afectados.

El Reino Unido es el ejemplo más obvio. Un 16% de la economía británica consiste en exportaciones a la eurozona. Si los tasas de cambio ascienden (porque el país sube los tasas mientras el BCE imprime dinero), los exportadores recibirán un duro golpe. ¿En serio se supone que el banco debe permitir que suceda, sobre todo si no hay amenaza de inflación (recordemos que los precios han vuelto a bajar en Gran Bretaña)? Estados Unidos no depende tanto de la exportación pero las ganancias corporativas dependen mucho de las ganancias en el extranjero y eso lo determina el mercado bursátil. ¿Puede la Fed dejar que el dólar suba frente al euro? Probablemente no.

En realidad, mientras que el BCE siga imprimiendo dinero agresivamente, a los demás bancos centrales les va a costar mucho subir los tasas y no hay indicios de que el BCE vaya a dejar de hacerlo pronto. ¿La conclusión? Los tasas en el Reino Unido y Estados Unidos, así como en otras economías, continuarán en cero por mucho más tiempo de lo que casi todos esperan. Los políticos advertirán de subidas de tasas, no hay duda, pero hasta que el BCE no se una, no hay necesidad de escucharles porque no va a pasar. Además, la Fed tampoco puede subir las tasas por el mercado de derivados y la astronómica deuda de EE.UU. (mas de US$ 18,7 billones*).  El subir las tasas gatillaría un reset de la moneda norteamericana, provocando una devaluación cercana al 50%. Sin embargo, es posible que existan planes para realizar tal reset y devaluación.

 


* Deuda que superará los US$ 20 billones gracias a los acuerdos firmados por el presidente Obama, quien duplicó la deuda de los EE.UU. desde que llegó a la Casa Blanca en enero de 2009. Contradiciendo sus propias palabras, «Y es por eso que hoy estoy prometiendo reducir el déficit, que heredamos, a la mitad para el final de mi primer mandato. Esto no será fácil. Nos obligan a tomar decisiones difíciles y enfrentar desafíos que hemos ignorado por mucho tiempo. Pero me niego a dejarle a nuestros hijos una deuda que no podrán pagar, y eso significa que seamos responsables ahora, en esta administración, para lograr controlar nuestros gastos».

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