Los Angeles, EE.UU. 30 diciembre, 2015. Muchos han sido los problemas a los que Spotify se ha enfrentado en los últimos meses por el tipo de suscripción gratuita que ofrece a todos aquellos usuarios que no estén interesados en contratar el servicio mensual que nos ofrece a cambio de US$ 9,99 en EE.UU., 9,99 euros en Europa, o $ 3.099 en Chile. Las reproducciones que se producen en las cuentas gratuitas generan un ingreso muy pequeño para los artistas y discográficas que ofrecen su música en esta plataforma.
Aparecer en Spotify para los pequeños artistas, independientemente de lo que se gane, es un gran logro sobre todo para aquellos que están comenzando en el mundo de la música, podríamos decir que si no estás en Spotify, no estás en el mundo de la música. Los medios para poder poner un disco a la venta son demasiado costosos para estos pequeños grupos que quieren llegar al máximo número posible de usuarios.

David Lowery, más conocido por liderar bandas de rock alternativas como Cracker y Camper Van Beethoven, pidió a un juez estadounidense que acepte una demanda colectiva en nombre de “centenares o miles” de potenciales demandantes que él cree que fueron afectados por las prácticas de la compañía.
La demanda, presentada ante un tribunal federal en Los Angeles, acusa al gigante del streaming de ignorar los llamados “derechos mecánicos” , que a diferencia de los derechos de actuación, que cubren una función de grabación, se refieren al pago que recibe el compositor de una obra por la reproducción de sus canciones protegidas por copyright.
Lowery, que es licenciado en matemáticas y profesor en la universidad de Georgia, acusó a Spotify de copiar y distribuir sin permiso composiciones en su servicio online sin informar a los titulares de los derechos de autor.
Lowery pidió al tribunal que admita la demanda colectiva al respecto, porque no se conoce el número de compositores perjudicados, y apuntó también que Spotify incluyó entre sus contenidos canciones sin haber identificado, informado ni pagado correctamente a sus creadores.
El demandante mencionó cuatro temas de Camper Van Beethoven y Cracker que fueron usados sin su permiso y distribuidos entre los más de 75 millones de usuarios de Spotify.
Los denunciantes quieren que cada artista exija a la firma sueca entre US$ 750 y US$ 30.000 por cada canción emitida sin autorización por desconocimiento del autor. Además también quiere que Spotify pague hasta US$ 150.000 por cada canción emitida de forma deliberada sabiendo el autor pero sin facilitarle el respecto pago por los derechos. Que casualidad que Spotify reconociera semanas antes este mismo problema, y que poco después se le demande por algo que ella misma ha reconocido, explicando que está buscando una solución pero momento sin éxito.
A principios de este mes Spotify superó a Pandora como el servicio de música más popular del mundo. La app de la sueca, según un informe de App Annie, es la herramienta móvil de transmisión musical más utilizada tanto en iOS como en Android. Actualmente supera los 20 millones de suscriptores, es decir que sus ingresos por concepto de suscripción superan los US$ 200 millones al mes. Spotify también es la aplicación de este tipo que más ingresos consigue.
Pese a este éxito algunos artistas populares han decidido abandonar el servicio a causa del poco dinero que la firma ofrece por los royalties. Coldplay, Adele o Taylor Swift son algunos de los grandes que han dicho adiós a Spotify.
En un comunicado, Spotify expresó su compromiso a pagar “cada centavo” a los compositores, pero añadió que, especialmente en Estados Unidos, los datos necesarios para confirmar quiénes poseen los derechos de autor están a menudo desaparecidos, incompletos o son incorrectos.
Por ello, el portavoz de la compañía Jonathan Prince afirmó que Spotify está trabajando con las autoridades para encontrar la mejor manera de pagar los derechos de autor.





