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Jorge Belmar, gerente general, NCR Chile.
Cada vez las transacciones, ya sean comerciales,
financieras, del servicio público, viajes u otras áreas
de la vida cotidiana, están siendo realizadas por el mismo usuario.
Esta tendencia, denominada autoservicio, es una nueva forma de autogestión
que afecta positivamente la forma de vida de las personas y que está
experimentando un crecimiento vertiginoso a través de los desarrollos
tecnológicos generando una gran influencia en el comportamiento
humano por todos los beneficios que trae consigo.
Esta nueva forma de gestión se está
replicando en la mayoría de las áreas de negocios, demostrando
que el autoservicio, más que una necesidad de las empresas, es
un requerimiento que los clientes están imponiendo. De hecho, los
usuarios reconocen que el autoservicio facilita mucho las transacciones,
las hace más rápidas, seguras, desde cualquier punto y en
cualquier momento del día y no elimina la necesidad de la asistencia
personal en caso de que lo necesite.
Diversas áreas de los negocios muestran
que al 2010, seis de cada diez empresas ligadas al servicio implementarán
tecnologías para que las personas realicen o se autogestionen con
este tipo de tecnología. Es por esta razón que las empresas
que proveen servicios tecnológicos se preocupan de entregar las
herramientas que los clientes requieren y que son cada vez más
comunes.
El autoservicio es más que un sistema de
venta en el cual el cliente toma la mercadería por sí mismo:
es un cambio en la actitud del consumidor donde se concibe como un ser
con la capacidad de llevar a cabo, de forma rápida, eficiente,
cómoda y como encuentre más conveniente, una transacción
comercial.
El requerimiento por esta tendencia nace de la
mezcla de la innovación tecnológica con el cambio del comportamiento
de los consumidores y está haciendo que los negocios se adapten
a esta demanda que está cambiando la forma en que el mundo se conecta,
interactúa y realiza transacciones.
Elementos como el Self Check - in de las aerolíneas,
los cajeros automáticos, o la compra de un boleto de metro a una
máquina, son actividades cada vez más comunes en las cuales
los usuarios están convirtiéndose en protagonistas.
En Norteamérica* el autoservicio está
mucho más arraigado en las costumbres de los consumidores, siendo
estos los que aseguran en un 86% que prefieren hacer negocios con compañías
que ofrezcan la flexibilidad de interactuar por medio del autoservicio
y poder realizar las transacciones a través de Internet, dispositivos
móviles, kioscos o cajeros automáticos (ATMs). Ellos también
aseguran que su percepción final de marca es mejor para aquellas
empresas que cuentan con autoservicio. El 55% de ellos aseguró
que su demanda por autoservicio ha aumentado en el último año,
llegando a ser considerado como un factor de conveniencia esencial.
La tendencia de los consumidores en Europa* también
refuerza el gusto por el autoservicio, siete de cada diez compradores
del viejo continente aseguran que les agrada más realizar transacciones
con empresas que ofrecen la flexibilidad de interactuar usando autoservicio
a través de sus diferentes vías. Es más, el 56% asegura
que su búsqueda y gusto por el autoservicio ha aumentado.
Nuestro país no se queda afuera de la tendencia
y cada vez es más común realizar transacciones bancarias
o comerciales, agendar viajes o citas al doctor a través de Internet,
evitando el desplazamiento físico del usuario, optimizando su tiempo
y permitiéndole organizar de forma más eficiente sus actividades.
Se espera que en los próximos años
el autoservicio aumente, tanto en el país como en el mundo, y que
las personas puedan tener acceso a una gama más amplia de servicios
como cajeros automáticos inteligentes, servicios de biometría,
Self Check - in de hoteles y aerolíneas, dispositivos dispensadores
de medios de entretenimiento digital, entre otros, lo que facilitará
y mejorará la calidad de vida de todos los usuarios.
Hay que asumir que la revolución del autoservicio
es real y que son los propios consumidores los que han traído esta
tendencia ya que ven en ella una herramienta que engrandece su personalidad
y les da mayor seguridad. El autoservicio es conveniente, eficiente, hace
que los consumidores gasten menos tiempo y los pone al mando, características
altamente valoradas por las personas.
Este cambio también trae un impacto sobre
las diferentes empresas que proveen servicios, ellas, para satisfacer
las necesidades de sus clientes, deberán incorporar estos canales
de autoservicio, lo que implica una redefinición de sus modelos
de negocio para ajustarse a los nuevos y crecientes requerimientos.
Esta visión amplia del panorama ayuda a
entender que el autoservicio es una revolución que está
cambiando los hábitos de las personas, y que no es una tendencia
lejana, sino que está cada vez más presente en el quehacer
cotidiano, y todo indica que su presencia irá aumentando a medida
que los consumidores lo demanden para facilitar sus vidas.
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* Todos estos datos han sido proporcionados por la encuesta NCR 2008 sobre
autoservicio realizada en Norteamérica y Europa.
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